La importancia de combinar ejercicio aeróbico y anaeróbico

Una de las claves para que un entrenamiento sea realmente efectivo es que sea variado. Así, conseguimos que nuestro cuerpo no se habitúe a un tipo de ejercicio y además, permite que no nos aburramos a la hora de realizar un entrenamiento. Aquí, es donde a mucha gente le entran dudas sobre qué tipo de actividades debe combinar ya que no sabe distinguir entre ejercicios aeróbicos y anaeróbicos. A continuación, te explicamos en qué consisten ambos tipos de ejercicios y cuáles son sus beneficios al combinarlos en tu plan de entrenamiento. 

Un problema habitual entre aquellas personas que se ejercitan por su cuenta es que no saben qué tipo de entrenamientos se ajusta mejor a su condición física y a los objetivos que quiere alcanzar con dicho plan (mantenerse activo, perder peso, tonificar… ). Un error muy común es ejercitarse a través de un solo  tipo de ejercicio, ya sean pesas, salir a correr, natación… La mayoría de actividades son beneficiosas para el cuerpo y el hecho de combinar ejercicios suaves con otros de mayor intensidad, dota al cuerpo y a la mente de un beneficio óptimo.

Diferencias entre ejercicio aeróbico y anaeróbico

Cuando hablamos de entrenamiento aeróbico, nos referimos a aquellos ejercicios donde el aire que generamos es suficiente para cubrir las necesidades que requiere nuestro cuerpo. Por lo que cualquier ejercicio o actividad que logre conseguir este objetivo, como puede ser dormir, caminar o montar en bici, está considerado ejercicio aeróbico, independientemente de su intensidad o duración.

En cambio el entrenamiento anaeróbico son aquellas actividades donde el oxígeno que tenemos en nuestro cuerpo no es suficiente y tenemos que hacer un esfuerzo extra para satisfacer las necesidades de nuestro cuerpo dentro de este contexto. Esto suele ser provocado por un esfuerzo de gran intensidad como pueden ser rutinas de ejercicios con pesas, carreras que de larga duración o intensidad… Por lo general, suelen ser entrenamientos que ayudan a la tonificación y el fortalecimiento de los músculos y huesos. 

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Ahora, entenderás mejor que para obtener resultados óptimos a corto y largo plazo para tu cuerpo, es fundamental que combines ambos tipos de ejercicios para que tus rutinas sean variadas y no acostumbrar al músculo a un solo tipo de actividad. Además, no es conveniente que siempre fuerces a tu cuerpo a realizar ejercicios anaeróbicos o aeróbicos, ya que puede provocar el efecto contrario al que deseas.

Para obtener buenos resultados, es fundamental alternar sesiones de entrenamiento que potencian ambas modalidades de actividad. Así, además de perder peso o mantener tu cuerpo activo, lograrás dar forma a tus músculos y tonificarlos. De ahí la importancia de planificar sesiones de entrenamientos combinando estos dos tipos de entrenamientos.

Por ejemplo, puedes alternar haciendo lunes, miércoles y viernes sesiones de running o spining y los martes o jueves y sábados ejercicios de pesas y tonificación. Es importante descansar un día o dos entre entrenamientos para que el cuerpo descanse y no se habitúe a la rutina de un ejercicio. Conforme vayas avanzando en tu plan de entrenamientos, verás que finalmente acabarás combinándolos de forma casi intuitiva.

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